El último dios


Alfonso Caraballo




"No matarás". Éxodo 20:13

" Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; 
matad también a toda mujer 
que haya conocido varón carnalmente". Números 31:17


Observé algo extraño, sin forma definida, caer desde el  cielo justo en el tanque de basura de la esquina. 

Yo, igual que muchos otros curiosos que vieron lo mismo, corrí hasta la basura. El enorme contenedor emanaba un olor pestilente. Algo enorme chocaba sus huesos contra las paredes del tanque. 

Entonces salieron disparadas varias cosas desde el interior de aquel gran zafacón: un perro muerto, un biberón, una máquina de escribir, una computadora portatil, un paraguas roto, trapos sucios, pañales desechables usados, algunas plumas tan grandes que no alcancé a imaginarme de que animal podría provenir…

De pronto apareció la cabeza de un ser enorme, su cuerpo emergía, al ponerse de pie, muy lentamente. Desde sus espaldas brotaban dos alas también enormes de color más bien grisáceo y tan inmóviles que parecían totalmente muertas.

—!Oh, Dios! !El fin del mundo se acerca!— dijo alguien.

—!Llamen al nueve once! !llamen al nueve once! !llamen al nueve once! !llamen al nueve once, coño! Dijo otro.

— ¡Oremos, oremos, dijo una mujer!

— ¡Nos invaden los extraterrestres!

— ¡Puede ser un arma rusa!

Un periodista del Mundo al Instante se detuvo de repente, se introdujo entre nosotros, he intentaba tomar fotos, pero nervioso, con la cámara invertida,  fotografiaba su propio ojo.

—¡Padre!, me preguntó uno de los curiosos, persignándose— ¿qué es eso?

—Es un ángel— murmuré profundamente impresionado y pregunté al ángel, alzando la voz:

—Si eres un ángel, ¿porque no abriste las alas y volaste? ¿Por qué caíste como una enorme mole en la basura?

El ser con forma de ángel miró hacia abajo, sus ojos eran como dos peceras llenas de tristeza. Me estremecí.

—No soy un ángel, soy Dios—dijo

Tras una pausa que pareció durar siglos prosiguió:


— He sido expulsado del cielo por una rebelión de ángeles que me vencieron. Me condenaron a andar entre los hombres como un hombre, me condenaron a pecar contra mí mismo, y me han obligado a ser ateo. Por eso no pude volar, no creo ni en mis alas.

Comentarios

  1. Jajajaja ese cuento no es ateo. Todo lo contrario conviete un mito en realidad al darle forma.
    Ademas una prosa muy pegajosa la obra esta bien lograda, aunque sigue gustandome mas el poeta.

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