Un poema a los camaradas de Los Minas

Desde muy joven quise escribir  un buen poema Uno que al menos Fuese  digno de algunos aplausos Uno que plantara mi pedacito de g...


Desde muy joven quise escribir  un buen poema
Uno que al menos
Fuese  digno de algunos aplausos
Uno que plantara mi pedacito de gloria
En algún rincón del  parnaso de  mi isla
Y así fue que para ser grande estudié  a los grandes
Abrevé en las inmensidades de Neruda
Me deslumbraron las genialidades de Vallejo
Me dejé  embriagar por el bronce bruñido de Rubén Darío
Aprendí del cristal translúcido de Quevedo

Me ejercité en las madrugadas de mi adolescencia
Vagué por aulas y talleres febriles
Fui un loco suspirando por Paris
En las calles efervescentes de Los Minas
Entre los cueros de after hours y La Fragancia
Mezclando en mí vaso de cristal
Versos de Lorca con culos de bellas morenas
Que se contorneaban frente a mis narices
Y brillaban como diamantes
En bares de mala muerte
Donde un pote de ron
Era el fruto de todos nuestros bolsillos

Eran tiempos de soñar a lo grande
Y celebrar
Celebrábamos al Che y a Fidel
Al “no pasarán”
A Whitman
A Bob Marley y Michael Jackon
Y las pelusas que contábamos cada día
Sobre nuestras tiernas caras
Teníamos esa felicidad que suelen tener la gente joven de verdad
Y estábamos dispuestos  a firmar con nuestra sangre
Gestas escritas  con plomo de fusiles justicieros
Pero yo, sobre  todo quería escribir un gran poema
Algo digno de tantos sueños fracturados
En casas de zinc estremecidas por los truenos
y barrios de calles sin asfalto
que las lluvias transformaban en Venecia
Callejones  que rastrillábamos filosofando
Con esos tenis Campeón de los baratos
Aquellos tiempos de Toto e monga y Friquitaquis
Entre Katanga y Vietnam
Ya todos, a casi todos, se han ido
Algunos al cementerio
Otros al extranjero
Otros simplemente a lugares sin sueños ni grandes apuestas
Lugares que a su manera son otro tipo de cementerio
Yo sigo aquí en mi isla
Ya sin Fidel
Ya sin El Che
Ya se me han perdido  casi todos los discos del viejo Bob
Y no sé dónde han ido quedando mis libros de Neruda y de Vallejo
Y me quedan  poquísimas  utopías en el congelador
Pero a veces
Confieso
Extraño esas ganas de escribir un buen poema
Uno donde puedan anidar
Algunos billetes de lotería premiados
O algunos de nuestros pobres sueños
De muchachos de Los Minas
Hoy tan lejanos de la San Vicente de Paúl
Del merengue y las canciones de Silvio
De nuestras calles zozobrando en los día de lluvia
Como el poema que busqué
Sin darme cuenta de que nosotros éramos el poema
Diseminando versos hasta por los poros
Entre las aguas incesantes del triste Ozama
Y la página en blanco
Que ahora voy llenando.

  

28 de noviembre de 2016




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  1. El que regresa de cualquier cementerio y pregunta.
    ¿Donde te haz metido? ¿Donde fuiste a acechar con sedientas ansias carroñeras?.. ¿Donde están Los poemas que le robaste a Lorca? ¿Que hizo tu pervertida mirada de seminarista? ¿Se quedó clavada en la geografía de algún verso? ¿Volaba tu alma y se perdía con el humo's cigarrette que te envenena el aliento y te deja sin derecho a defensa? ¿Que andabas comiéndote en los sueños? ¿Como me sustituyó la historia que creábamos? ¿Alguna vez como a mí te acariciaron unos pesos corrompidos de los que penetran, te secan las arterias y te Enjaulan los sesos? ¿Dime si seguías cabalgando empapado de una ilusa melancólica? ¿Que te queda? ¿Que nos dejas Alfonso Caraballo? ¿Desoíste la estrofa que empezaba con Silvio y terminaba en Bob Marley? ¿Probaste la mariguana de la vida? O ¿Las cueros de Los Minas? ¿A donde volaste y volviste? ¿Y ahora qué nos trajiste? ¿En que gaveta escondiste aquellas conspicuas obras que algún día escribirías? ¿Ahora a donde se aloja tu alma? y ¿Con que te quemas las pestañas? ¿Dime si vives o si te muerde la rabia? Cuéntame amigo, porque una vez ya me diste. Cuenta por favor tu travesía de incienso travieso. De la banda que ha proseguido y que guardó mi latido ¿Cuantas notas, cuantos melodias te han perseguido? ¿Cuando descubriste que una felicidad infame andaba contigo? Y que la sabiduría se puede guardar en una botella de ron ¿Si subiste y bajaste para darte cuenta que na' es na'?¿Si ya descubriste la bestia que se esconde en las sombras del día? O tal vez sólo te ríes de mí intento de hacer poesía

    Samuel Tineo
    04-12-2017

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Alfonso Caraballo

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