Y tan lejos




 Retiraré la sábana
Levantaré la cabeza de la almohada
Intentaré dejar a un lado mi salomónica tristeza
Vestir mis labios con una sonrisa cálida
Recién salida de un féretro

Trataré de fingir que mi cabeza está en orden
Que las cosas están normales
Daré la mano mirando firmé a la cara
Conduciré mi vehículo parándome disciplinado frente a cada semáforo en rojo
Por un instante tus labios vendrán envueltos en su carmín
Y apartaré como quien sacude moscas
ese recuerdo de mi mente
Compraré un vino tinto al alcance del bolsillo
Para celebrar el cumpleaños de mí amigo
Al llegar a su casa le daré un abrazo cálido
Quizás logre hacer un chiste
Tu pelo vendrá intermitente a mi memoria entre un trago y otro
O las notas de alguna bachata rescatarán tu cintura de entre los axones de mis neuronas
Seguiré fingiendo que estoy feliz
O al menos
Que todo está normal
Hasta que agotemos el último trago
De la última botella
Y las manecillas de nuestros relojes determinen que es hora de marcharse
Volveré a mi casa
Llena de vacío
En la que estuviste sin estar
Me acostaré en la misma cama
Reclinaré mi cabeza en la misma almohada
Al lado de la sábana que te cubrió
y que no he encontrado forma
De remover
Desde aquel día
En que amaneciste tan cerca de mi cuerpo
Y tan lejos de mi corazón.

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